viernes, 27 de diciembre de 2024

Portando feliz el surco de la vida inexistente.


 Cuando todo queda en la oscuridad, nacer para siempre, es una primera y ultima parada.

  Astro de llantos, felinas dulzuras retengo en el alma, qué tristezas caídas del mundano sueño, insiste en aquel que no deja ver mas allá dejando en el rastro una herida, mimos que sorteando a esa mujer hecha de lazos y esquivas la banalidad ofrezco al amor por cada una de las banas sombras que crucen sus corazones esta pena desaforada como una flecha deseo de merecer.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Crecer de la nada.

       Las señales del olimpo se marcan desde las virtuales complejidades del paradisiaco virginal sueño al sutil desdeñado intrincado visio...