miércoles, 30 de octubre de 2024

Los bosques de piedra, como hastío suplican las magias en el andar, la hojarasca, follaje, manta eres, camada del mismo andante y rey. Palideciendo contando contra el secreto caído los días culmen hacia mi hogar.


 En la perdición el sosiego, cuando pasando el tiempo el rumbo es bien hallado, travesía que culmina en cadente paso para pararse y sonreír. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Crecer de la nada.

       Las señales del olimpo se marcan desde las virtuales complejidades del paradisiaco virginal sueño al sutil desdeñado intrincado visio...