Entre la disimulada fraternidad de las respuestas altezas disuasorias llamando a gritos mi suplir del mas dócil regresar de mi colina a la vástiga ritualista mención al comprenderte, qué daño me aria esa cumbre en cada resignación, a la bondad mi benévola guardia, la justa dispensada mejilla donde en los pétalos de su rosa me dormí.
Cambios del pulido cielo
curtía de mil señuelos
una vez al distar
pinares en sangre diamantán
laguna deseosa a migrar
corriendo templario soez
su propio pesar
del distante rumbo el recreo
por si nos encontramos dolientes
como tumbar el maíz, que no quise sedar
en cortes y caballero, mi canción de cuna
paralelo el tiempo cuando fue el morir
ni truncado por porcino, desayuno y leyenda
las palabras molientes, curando me en salud
las hormas partidas del gritar
que por carroña dulzaina ese cupido
los deslizaría gimiendo que son así, el contarte valiente
si somos dos por Madrid, carente al momento premisa da aun
mi sorteo y sonrisa alzando las tretas trenzadas promesas que recé dormido
rozando corriente y moliente antes de existir
sino cortejara caminos de uno cual pecado portazo en cumplido seas este brillar
que ni corta ni perezosa atenuó las mordazas, por si el parco fui.
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