DE ESE CIELO
Los días perpetuos
entrelazados hólgan
huecos suspiros
caminando airoso
bajo este sombrero
en los heridos puños
que la nieve cuelgo
de ese cielo
albor ciervo mudo
despiertas doloroso
por cáliz misionero
sorteaba rizando
allí en su rio
de eterno sendero
combaban los días
sacudían sus risas
en espinas silbando
por cuanto minuendo
sortea testigos
por misir fisgán
entre todos los nuestros
aires de zagales
todos señuelos.
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