Cuando la tierra palpita y vence su razón de labrase nos acordamos mas del privilegio a regir contrariedades hasta su abastecimiento por penuria mis labranzas, con el fruto su desasosiego porque saber a donde vamos se entienda pero de donde venimos nos a de alentar a todos , procurando servir al inocente niño que con miedo entabla con sigo mismo una conversación magnifica, por ello salvar el cielo es tan importante para mi, cuando queda desnudo desprovisto de ángeles, lo mejor es mirar arriba y desear ver algo escrito, en su conciencia nuestro desorden, a la voluntad el creer se lo; si soy como ellos, un paradigma llamado "calor humano".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Crecer de la nada.
Las señales del olimpo se marcan desde las virtuales complejidades del paradisiaco virginal sueño al sutil desdeñado intrincado visio...
-
Pertenezco a él; místico acertijo que la muerte espantó al soprano azote del mimbre en mi colegial saludo nos una sorteada diseminación par...
No hay comentarios:
Publicar un comentario