lunes, 4 de noviembre de 2024
Pedriza enamora, al alma.
Siembro las dudas, aliño las especias, en la mezcla desaforada empoza mi secreto sagrado paradigna socabada estriba quien empieza y termina hacia el mismo llorar; ascendente nube libera me en la cima, de silencio y colosal deseoso al paso, si muero de nuevo empiezo, por que en su pereza desaparezco.
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Crecer de la nada.
Las señales del olimpo se marcan desde las virtuales complejidades del paradisiaco virginal sueño al sutil desdeñado intrincado visio...

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