Sabe el mar que allí bravo fue su tiempo, pero ya no quedan palabras del viento que la plata se llevó en un jarrón de soles gemelos, porque su amo no tuvo mayor deseo, quedar en paz con su universo.
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Crecer de la nada.
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Pertenezco a él; místico acertijo que la muerte espantó al soprano azote del mimbre en mi colegial saludo nos una sorteada diseminación par...
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